Una vez un profesor nos hablaba del compromiso y la obligación que significaba ser periodista. Palabras que se diluían entre el sopor de estar todo la tarde escuchando y tomando apuntes. Pero cuando uno sale a la calle y te pega de lleno el baldazo de realidad las cosas comienzan a verse de otra manera. Este es un país que no sólo tiene los cuatro climas, sino que tiene contrastes sociales tan fuertes que es inevitable tomar partido. La historia de esta familia la grabamos en el barrio Toba, entre tortas fritas y risas, muchas risas. Me asombré al ver el orden y la limpieza que había en el barrio, eso también se traducía en el orden en el que nos contaban sus ideas. Nos hablaron del desarraigo que tuvieron que padecer a mediados de los noventa cuando sus fuentes de trabajo se apagaron de a poco y el padre tuvo que emigrar sólo hacía Rosario para darle una mejor vida a sus hijos. Nos contaron como después vinieron los demás apretujados en un tren que a duras penas andaba, es que para esa época los ferrocarriles ya casi no existían. (Sólo volvimos a pedir ferrocarriles cuando un gobierno divagó en poner un tren bala), y entonces todos empezamos a reclamar “Trenes para todos”, que pena, 13 años después nos acordamos que teníamos que tener trenes para todos. Nos hablaron de sus ilusiones, de los que esperaban para sus hijos, de lo difícil que era vivir entre "los blancos", de la vergüenza a expresarse en su idioma por miedo al rechazo de una sociedad que dejó de mirar hacía abajo y empezó a mirar para arriba...es extraño, la clase media siempre tuvo cierta afinidad y hasta compromiso con los que menos tenían, pero cuando llegaron los tiempos de bonanza, y muchos pudieron por fin conocer Miami, las cosas no volvieron a ser las mismas. Se podía tener lo que uno quisiera simplemente en cuotas, sin interés y a 40 meses, la movilidad social se puso en marcha, mejor dicho la mezquina ilusión de que podíamos alcanzar el nivel de vida de los que más tenían. Pero un día eso terminó abruptamente. En el Barrio Toba el temporal pegó fuerte. Pero para los que están curtidos en la miseria, la imaginación y la fuerza de voluntad terminó poniendo las cosas de vuelta en su lugar. En el lugar que nosotros como sociedad les hemos otorgado, el de vivir en las periferias y si es posible con un cierto grado de invisibilidad. Esas son las verdaderas retenciones, aunque el nombre correcto no sea ese, al menos nadie las llama de esa manera, retenciones son las que les aplican a los porotos, a ellos le aplican injusticia en sobredosis, les retuvimos las posibilidades de progresar, de mandar a sus hijos a la escuela, de tener un vida digna, les aplicamos retenciones a las ilusiones, pero eso esta bien, nadie los ve, están en otro plano, en otra dimensión. Ahora discutimos retenciones al poroto; que sos una Kretina, que nos mienten, que conspiran en nuestra contra, que te corto la ruta, que te paro el país, que te voto no positivo, que te fotoshopeo vestido de San Martín, que el que mata tiene que morir (¿y quien mata al que mata al que mató?). Y vayamos al congreso y obliguemos a los legisladores a tratar el tema. ¡Que poderosos!, pueden hacer que muchos Diputados se junten para tratar sus reclamos, y los diputados se juntan y los intendentes reclaman y los gobernadores se posicionan para otra campaña electoral, los mismos que en poco tiempo van a volver a ensuciarse los zapatos y asegurarse que una cámara los siga cuando recorran el barrio Toba (porque ellos aunque Ud no lo crea, votan) eligen a los que después van a defender los intereses de otros, total ellos que se jodan, ya me votaron.¿Y de las promesas que escucharon de que algo iba a cambiar? Bien gracias, ahora no podemos, estamos ocupados tratando de arreglar el tema de las retenciones. Pero Juan no sabe que las verdaderas retenciones las esta pagando el, nadie se animó a llamarlas de esa manera. así es el país de los “nadies”, pero no son ellos “los nadies”, somos nosotros, ellos son “Los Alguien”, tiene su propia identidad, sus costumbres, trabajan para eso, para conservarlas intactas, eso es lo que los mueve, eso es lo que hace que esa nena que se escucha al final del video, cante y me emocione y me haga sentir un miserable, porque yo sólo canto cuando tengo motivos suficientes, trabajo, una pilcha nueva, y quizás cante cuando le saquen las retenciones al poroto, pero cuando a ellos se las quiten no me voy a enterar, No va a ser parte de la agenda de los diarios, ni de Todopoderosas Noticias, ni de las homilías de los Obispos que ahora están preocupados por el clima social
